1 abr. 2011

La Ventana

A través de su ventana podía observar el día más resplandeciente que jamás había visto, habían terminado las lluvias y el primer día de primavera envolvía el mundo, su mundo, el mundo que podía ver por la ventana de aquella habitación de hospital desde hacía ya cuatro largos años.
Todos sabían, incluso él, que no le quedaba mucho tiempo, por eso familiares y amigos iban a visitarle cada día pero ya no le importaba nada, solo aquella ventana y el paisaje que se dibujaba tras ella.
Pedía estar solo, no quería a nadie en su habitación, solo entraban las enfermeras para administrarle la medicación o cuando empezaba a tener una de sus crisis. Sus padres, que sabían cuánto le gustaba aquel paisaje exterior, decidieron llevarlo un día afuera, aunque no beneficiara a su débil estado, como una especie de último deseo, pero no quiso salir.
Su último deseo era poder estar allí, postrado en la cama de la habitación que se había convertido en su mundo, mirando fijamente a través del cristal hacia aquel parque junto al aparcamiento del hospital, eso era lo que quería, y así fue.