27 mar. 2011

Sueña

Sueña que estamos juntos, sentados en el verde pasto de una tarde nublada de verano. Sueña que corremos, volando una cometa de vivos colores, por esa pacífica pradera y que merendamos bajo el viejo roble mientras reímos y recordamos imágenes y anécdotas que jamás ocurrieron, y que a mi pesar, jamás ocurrirán.

24 mar. 2011

Crisis Espiritual: Descarrilando

¿Qué hacer cuando lo único que sabes que nunca va a faltarte, te falta?

22 mar. 2011

Río Largo

Lentamente, el corazón va latiendo cada vez más despacio, casi imperceptiblemente. Y dejo que ocurra, me dejo llevar suavemente por la corriente de ese río, cada vez mas caudaloso, hasta que desemboca en el vasto y profundo mar eterno, del que por suerte, no habrá nunca vuelta atrás.

19 mar. 2011

Consejos de un necio

Escucha el susurro que te llama, siéntelo, síguelo. Deja de preocuparte por lo banal porque llegados a este punto la apariencia no es nada, la esencia prevalece. Siente su caricia, siente el dolor que te provoca, vive cada momento que te brinda como mejor sepas, o como quieras, pero prométeme una cosa, prométeme que al final, cuando todo acabe, cuando sea hora de marcharse, no te arrepentirás de nada.

15 mar. 2011

The Last Dawn

Con un cuchillo en la mano, la sucia y cansada Susan miró de un lado a otro antes de salir de entre los arbustos para cruzar el pequeño camino que le separaba del último tramo de aquél bosque que se había convertido en un improvisado coto de caza donde ella era la presa.

Una hora antes jamás habría imaginado lo que le esperaba al subirse en la oxidada camioneta de aquel hombre de rostro amigable. No le había dicho su nombre, lo único que dijo fue que quería pasar un buen rato. Susan pensó en un servicio standard, sería el tercero esa noche, una buena noche, o eso creía.
 El hombre condujo un rato por la carretera antes de salir por un polvoriento camino de tierra y al poco tiempo detuvo el automóvil. Susan estaba un poco nerviosa, quería terminar cuanto antes.
-Son 50 pavos, por adelantado.-dijo.
Él saco tres billetes de veinte de su bolsillo y se los dio.
-No tengo cambio.
-No importa, quédatelo.
-Tú mismo. Cuando quieras empezamos.
El hombre sonrió y la miró fijamente con sus saltones ojos azules.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Susan cada vez mas nerviosa.
-Solo quiero pasar un buen rato, nada mas.
Susan miró a su alrededor, estaba a punto de amanecer y ya se veía un poco, y vio que a su alrededor solo había bosque. Cuando volvió a girar la cabeza, aquel hombre estaba enfilándola con un enorme cuchillo de caza.
-Solo quiero pasar un buen rato.

La pobre Susan palideció, y mientras el hombre se acercaba a ella lentamente, metió la mano en su bolso y alcanzó el spray de pimienta que esperaba no tener que usar nunca cuando lo compró.
La mueca siniestra de aquel psicópata parecía presagiar el fin de la desdichada vida de aquella prostituta, pero en un arrebato de quien no tiene nada que perder, Susan roció los saltones ojos azules de su potencial asesino con un alarido mezcla de dolor y furia.
-¡Maldita zorra!
El hombre se llevó las manos a los ojos, soltando el afilado cuchillo que Susan no tardó en empuñar, ahora habían cambiado las tornas.
-¡No te acerques a mí maldito cabrón o te juro por Dios que te corto las pelotas!

Y terminando de decir estas palabras, abrió la puerta del coche y echó a correr, dejando en el coche a su pesadilla, y se adentró en el bosque, tratando de recordar hacia dónde estaba la carretera. Corrió durante un rato sin parar, cayendo en el barro varias veces y arañándose con la maleza hasta caer agotada. Se sentó en un tronco para descansar un momento, pensó que aquel desgraciado se había ido, o al menos así lo deseaba con todas sus fuerzas.

De pronto la maleza se agitó detrás de ella, se levantó de un salto y pronto se dio cuenta de que no era mas que una inoportuna liebre, pero tenía que seguir, aquel sitio no era seguro. Siguió caminando a paso ligero durante un rato hasta llegar a un camino, y con el cuchillo en la mano, la sucia y cansada Susan miró de un lado a otro antes de salir de entre los arbustos para cruzar el pequeño camino que le separaba del último tramo de aquél maldito bosque. No vio nada y cruzó casi de un salto, la carretera estaba cerca, podía oír el tráfico. Corrió hacia su salvación a toda la velocidad a la que podía ir en aquel inestable terreno, pero de repente oyó crujir una rama tras de sí y en un acto reflejo giró la cabeza y tropezó al ver aquella aterradora imagen.

Desorientada y sin saber cómo, alcanzó a recuperar el cuchillo mientras se incorporaba torpemente. Cayó de nuevo, se había torcido el tobillo, su peor pesadilla la miraba mientras se acercaba con un tarugo de madera alargado.
-¡Por Dios, no me mates!-Suplicó la indefensa Susan.-¿Por qué me haces esto?
-Solo quiero pasar un buen rato.
La misma mueca asesina se dibujaba en su cara mientras se acercaba lentamente a su presa. Susan, para su propia sorpresa, estaba tranquila, tranquila y a la vez furiosa, no se iría de este mundo sin luchar.

El hombre se acercó lentamente, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, levantó el madero que portaba con intención de dejarlo caer sobre su víctima. Y una vez mas, con la poca fuerza que le quedaba, sin nada que perder, Susan saltó con su única pierna sana sobre su enemigo, blandiendo la afilada hoja de su cuchillo y apuntando a su cuello, pero su objetivo, en un acto reflejo, movió el cuerpo y la hoja del cuchillo rozó su cara, rajando su piel desde el pómulo derecho hasta la barbilla. Pero Susan cayó de nuevo al suelo tras el encontronazo, perdiendo el cuchillo, e intuyendo que sus días habían terminado, no pudo hacer más que mirar los saltones y ahora enrojecidos ojos azules de su verdugo mientras éste se acercaba con la cara y la ropa cubiertas en sangre. Pensó en su vida, venía de una buena familia y las cosas podrían haber sido muy diferentes para ella, pero tomó las decisiones equivocadas, se acercó a gente que no debía y todo ello la condujo a esa vida.
-Ojalá pudiera volver atrás.-Pensó para sí, pero ya era demasiado tarde para todo. Levantó el asesino una vez mas su arma improvisada.
-Adiós amiguita, ¿Verdad que lo hemos pasado bien?-Dijo sonriente y en tono alegre.
-No sabes cuanto hijo de puta, te veré en el infierno.
Y tras oir esta última maldición, golpeó con furia la cabeza de Susan, que para cuando tocó el suelo ya era una cabeza inerte.

Ya estaba bastante claro el día cuando el homicida terminó de envolver el cuerpo en una manta para cargarlo en su camioneta y de cambiarse de ropa. Se había limpiado la cara pero la sangre seguía emanando de su rostro y llevaba ya un rato, tenía que ir a un hospital. Se ató una toalla al rededor de la cabeza para contener la hemorragia y puso la camioneta en marcha.

Cierto era que estaba cerca de la carretera, no tardó más de dos minutos en llegar por el camino de tierra. Se incorporó a la vía camino de la ciudad, iba rápido, había perdido bastante sangre, tanta que se sintió mareado. Cerró los ojos como en un largo parpadeo, y cuando los abrió tenía encima un enorme camión, giró el volante para esquivarlo pero era demasiado tarde.

Chocó de frente contra aquel trailer saliendo despedido por la luna delantera y el cuerpo de Susan sobrevoló la camioneta, perdiendo su envoltorio textil en el aire cayendo a metro y medio de su asesino, y mirándola a sus ojos abiertos y sin vida, recordó la promesa que le hizo su víctima antes de abandonar el mundo y sonrió, por última vez, ante lo paradójico de que aquellos ojos, ademas de ser lo último que vería en la vida, serían también lo primero que vería en el infierno.

13 mar. 2011

Lo que yo necesito

Lo que yo necesito no se vende en una tienda, no crece en los árboles, no se puede fabricar con las manos. No se puede comprar con dinero, no se puede conseguir cuando se quiere, ni siquiera cuando se puede. Lo que yo necesito lo tiene alguien que no quiere compartirlo conmigo, quizá no sabe la falta que me hace. Lo que yo necesito no puede describirse con palabras, no puede dibujarse, no puede decirse lo que es, solo lo que no es.
Lo que yo necesito, estoy cada vez mas convencido de que no existe, y el día en el que esté seguro, ese día dejaré de existir.

12 mar. 2011

De jardín a jardín

La valla que separa nuestros jardines no es alta, pero está electrificada. No puedes venir a jugar conmigo, ni yo contigo, solo podemos pasarnos una pequeña y destrozada pelota que yo te tiro cada vez que cae en mi jardín , pero tu no te molestas en tirármela casi nunca. Y así es como estoy, solo en mi jardín, sentado en el mustio césped arrancando la hierba seca con mis nerviosos dedos, esperando impaciente una pelota que tardará en volver a llegar.

11 mar. 2011

Who breaks a butterfly upon a wheel?

Es tan difícil y retorcido, requiere tanto tiempo, tanto esfuerzo, que a veces pienso si merece la pena. Muchos dirían que no, pero yo estoy convencida de que todo lo que haga es poco para vengarme.
¿Quién tortura a una mariposa en una rueda? Yo lo hago.

10 mar. 2011

Autoestima 101

autoestima.
1. f. Valoración generalmente positiva de sí mismo.


Así aparece en el diccionario y parece algo tan obvio y normal que ni siquiera nos paramos a dudar de su significado, o yendo un poco mas lejos, de su existencia. Y ocurre que, damas y caballeros, la autoestima, o aceptación de uno mismo, no es mas que una mentira que nos cuentan y nos contamos para poder salir a la calle, relacionarnos con las demás personas y poder dormir tranquilos como miembros aceptados de la sociedad. Cometemos, bajo mi criterio, un enorme error cuando hablamos de autoestima y decimos la socorrida frase, "Para que te quieran los demás primero tienes que quererte tú mismo". Parece lógico, y de hecho lo es, pero no es cierto en este mundo donde los cánones de aceptación social los dictan unos cuantos.
Lo que quiero decir con esto es que en contra de la lógica, la aceptación de uno mismo no es la causa de la aceptación social, sino la consecuencia, y mientras siga siendo así, seguiremos hablando de la autoestima tan a la ligera como lo hacemos, sin pensar de dónde viene y adónde va.

8 mar. 2011

Flying free

En este momento estoy volando. Es una sensación indescriptible, jamás he sido libre hasta ahora. No tiene nada que ver con volar en un avión, un ala delta o un helicóptero, estoy volando por mi mismo. Ya nada me preocupa, todos los problemas que tenía hace un momento se han ido con el viento que corta mi cuerpo.
Es sorprendente, llevo dos segundos de vuelo y ya soy el mas feliz del mundo, ojalá ser feliz hubiera sido tan sencillo durante mi vida, pero ya no me importa, solo me queda un poquito mas.
Buen aterrizaje, puedo ver mi espalda ahora, noto como los pulmones se me llenan de sangre que sale por mi boca y oídos. Han sido catorce pisos de vuelo libre, sin alas, sin nada que me atara a la vida, y aún así al llegar al suelo me da tiempo de esbozar una última sonrisa antes de marcharme. Hasta nunca.

5 mar. 2011

Borracho (Part II)

Ya no se puede caer mas bajo, tocar fondo se llama. Un punto en el que te das cuenta de lo triste que es tu vida, de lo mal que has hecho las cosas, de lo nefasta que ha sido tu suerte y de todo el conjunto de acontecimientos que te han conducido a esta situación. Y ahora yaces en tu cama deseando estar muerto, pero no tendrás esa suerte, tienes que ver día tras día, hora tras hora, lo solitaria e infeliz que es tu existencia, y lo peor de todo, te das cuenta de que tu demonio interior, tu lado oscuro, se esta apoderando de ti por momentos y esta convirtiendo tu vida en un infierno, tu oscuridad te consume. Y esto lo ves solo cuando estas ebrio.

4 mar. 2011

I must be hateful

Siento no ser lo que tú necesitas. Lo intenté, luché por lo que quería y me rendí. Es irónico que terminara como empezó, cobardemente, seguramente eso es lo que soy y lo que siempre seré, un cobarde, alguien que no se atreve a decir lo que siente o lo que necesita y que solo puede expresarse mediante acciones ridículamente simbólicas. Estoy seguro de ya que te has hartado de mí, o probablemente te hartaste al conocerme, aunque da lo mismo, debo ser odioso, hasta yo mismo me odio, o quizá no tanto, simplemente diré que me caigo mal.

1 mar. 2011

Anything's gonna be alright

Desde pequeño nos dicen que debemos hacer las cosas bien, nos dicen como hacerlo, nos dicen que pase lo que pase todo irá bien y crecemos con esa idea en nuestra mente. Las películas, la televisión, los libros, nos muestran siempre historias preciosas en las que, a pesar de las adversidades, siempre hay un final feliz. No les culpo por hacernos creer eso, somos muy felices así, pero antes o después llega un momento en la vida de las personas en el que la burbuja explota, y todo lo que hay dentro cae al suelo rompiéndose y formando un montón de trozos de momentos irrecuperables.
Cuando me decís "Ya vendrán tiempos mejores", yo digo "Ni siquiera vendrán tiempos iguales".
Cuando me decís "Todavía puedes subir a lo mas alto", yo digo "No hay montaña que subir, solo agujero al que no caer".
Y cuando decís "No te preocupes, todo ira bien", yo digo "Esa es la gran mentira de la vida".