12 mar. 2011

De jardín a jardín

La valla que separa nuestros jardines no es alta, pero está electrificada. No puedes venir a jugar conmigo, ni yo contigo, solo podemos pasarnos una pequeña y destrozada pelota que yo te tiro cada vez que cae en mi jardín , pero tu no te molestas en tirármela casi nunca. Y así es como estoy, solo en mi jardín, sentado en el mustio césped arrancando la hierba seca con mis nerviosos dedos, esperando impaciente una pelota que tardará en volver a llegar.

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