14 jun. 2011

La vida y la muerte de Jeremy Bentham

A las siete de la tarde de un caluroso viernes de verano, yace, destrozado en el asfalto, el cuerpo sin vida del joven Jeremy Bentham.

Nunca destacó demasiado en nada, en sus 23 años de vida se había dedicado a finalizar sus estudios sin pena ni gloria, y tenía un trabajo de poca monta. Se había hecho con un coche de tercera o cuarta mano que se estropeaba bastante a menudo en el que iba a trabajar, o a tomar algo con los pocos amigos que tenía. En cuanto a su vida sentimental, bueno, no había mucho que decir, tuvo un par de relaciones que no acabaron demasiado bien, la primera no fue su culpa, la segunda sí, pero de eso hacía tiempo ya, y llevaba una temporada en la que echaba de menos algo de compañía femenina. Si bien es verdad que no destacaba por su aspecto, tampoco lo hacía por su personalidad, era un hombre bastante poco carismático, gracioso a veces pero callado la mayoría del tiempo. Sus amigos lo apreciaban bastante, nunca se metía con nadie y siempre compartía lo que tenía, en definitiva, un buen colega.

Pero aquella tarde su coche estaba estropeado y tuvo que ir andando a trabajar, y dos calles antes de llegar al supermercado donde trabajaba, un niño pequeño salió corriendo hacia la carretera detrás de un balón. Al ver que una furgoneta se acercaba rápidamente y la madre del niño estaba demasiado lejos, su único instinto fue empujar al niño fuera de la carretera quedando expuesto a su trágico destino. 

En ese momento comprendió su situación y dejó de tener miedo, durante ese segundo supo que su historia terminaba, y supo que su muerte no sería una gran pérdida. Pero lo que no sabía es que dos días después llegaría a su casa una carta concediéndole la beca para estudiar en el extranjero que tanto había esperado, que en su trabajo tenían pensado ascenderle la siguiente semana, que sus amigos le estaban preparando una fiesta sorpresa por su cumpleaños y que una de sus compañeras iba a pedirle una cita ese mismo día.

Y así, sin mas, en un charco de sangre, termina la triste historia de un joven llamado Jeremy Bentham, cuya mediocre vida estaba a punto de cambiar, pero prefirió sacrificarse por alguien a quien no conocía de nada.

2 comentarios:

  1. buenas ya te sigo mi blog es www.javisfc.com saludos

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  2. Que irónico. Llevo un buen rato tratando de encontrar las palabras, pero ¿qué voy a decir? No puedo decir que no debes sacrificarte por nadie, no puedo.
    Ay, Teenage Wasteland... tú y tus cambios inesperados.

    Anyway, RIP Jeremy Bentham.
    Y a ti un saludo enorme :)

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