24 jul. 2011

Happiness in unawareness


Son las ocho de la tarde, y en la lejanía puedo ver la silueta de mi novia. Viene con el paso acelerado, casi corriendo. El casi desaparece cuando solo le quedan diez metros hasta llegar a mí, tiene una sonrisa de oreja a oreja. Cuando está lo suficientemente cerca da un salto y aterriza en mis brazos, me hace girar para no perder el equilibrio, durante unos segundos sus preciosos ojos marrones se clavan en los míos para terminar fundiéndonos en un cálido beso lleno de amor y pasión. Es tan buena, tan inocente, tan pequeña, tiene una sonrisa que ilumina el más oscuro de los días y una melena lisa de color caoba, tan suave y brillante que hipnotiza.
Me quiere, y yo la quiero, por eso no puedo hacerle daño, no puedo matarla con la verdad. No puedo contarle lo que hago después de dejarla en casa, no puedo contarle que me veo con una mujer, una mujer que me da lo que ella como niña no puede darme. Sería demasiado para ella, le rompería el corazón, así que lo mejor será que sigamos así. Ella es feliz, yo también.

Gracias a Summer por la foto y, sobre todo, por inspirar esta entrada.

2 comentarios:

  1. Y fue el beso más bonito que he visto en mi vida, te lo prometo.

    Jo, con lo bonito que iba todo hasta el último párrafo... (nuestras perspectivas siempre serán TAN distintas...).

    No me des las gracias, tú siempre me ayudas a mí :)

    ¡Un abrazo! (que no un empujón)

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  2. Me acaba de chocar muchísimo esta entrada
    supongo que es algo muy normal lo que explica, pero muchas veces si quieres a una persona no le harías eso, no? aunque es realmente y desgraciadamente cierto uu'
    http://bichorosaborde.blogspot.com/ sigueme por favor, te seguiré !

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