18 feb. 2011

Lentamente

¿Cómo puede ser tan oscura una tarde tan soleada? ¿Por qué me siento aislado de algo a lo que estoy tan unido? ¿Cómo puedo estar tan solo cuando hay tanta gente a mi alrededor?
En estas horas tan largas los barrotes de mi pereza me mantienen recluido en esta habitación oscura y sin sentido, el sol intenta entrar por mi ventana y saludarme pero hoy, hoy no quiero visitas. Y en esta burda imitación de la noche me enchufo a la vida, cuando lo que necesito es morir durante unas horas. Se que me arrepentiré pero no puedo, no puedo evitarlo. La utopía de una libertad sencilla se convierte en una parodia de tiempos mejores, cuando todo era mucho más simple, pero la complejidad ha invadido mi vida con una lentitud y una vileza tal, que, aunque tarde, he aprendido que debo aprender a adaptarme a ella. Paradójicamente, siempre me burlé de días como este, sorteándolos con astucia y desdén, pero las fauces de la soledad me han atrapado desprevenido, y me han engullido en un parpadeo. Y aquí me encuentro, entre las cuatro paredes del estómago de este gran monstruo. Solo me queda tomar mi píldora de apatía y dejarme morir lentamente, lentamente, lentamente...

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