9 feb. 2011

Querido dinero

Vivir por la noche, morir de día. Pronto se dio cuenta de que no era el modo más acertado para llegar a viejo, pero le daba igual. Tenía fiestas, coches, mujeres y, en definitiva, todo lo que el dinero puede comprar. Era feliz, compraba la felicidad cada noche, pero un día, todo lo que creía que sabía se esfumó, porque conoció a la mujer más especial que había visto en su vida.
En su primer encuentro intentó impresionarla con sus posesiones, pensó que le funcionaría, como siempre solía funcionar, pero no dio resultado, es más, fue incluso contraproducente, ya que ella se esfumó en cuanto pudo.
Desde ese mismo día, se propuso conquistarla como fuera, y le puso todo el empeño posible, pero pronto aprendió que una persona como él no era digno de alguien tan especial, aprendió que su dinero no valía nada, aprendió que lo que creía que poseía, le poseía a él, pero sobre todo aprendió que lo que él creía que compraba como felicidad, no era más que una mentira muy cara.
Y así, continuó con su triste vida material, sabiendo que su lugar no era ese, pero sin poder hacer nada para evitarlo.

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